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Día Mundial de la Salud Mental: 8 mitos a dejar atrás sobre la ansiedad y la depresión

11 de octubre de 2021

La atención psicológica a patologías como la ansiedad y la depresión sigue estando estigmatizada, pese a que ahora hay que entender que está bien sentirnos mal y buscar ayuda.

A estas alturas, muchos pensarían que hablar abiertamente de temas que involucren la salud mental ha dejado de ser un tabú, sin embargo, la realidad es que no es así. La atención psicológica a patologías como la ansiedad y la depresión sigue estando estigmatizada, a pesar de que ahora, a raíz de la pandemia, los casos han aumentado y buscar ayuda profesional es la única vía de escape.

Es por eso que aprovechamos que hoy, 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, para desterrar ocho mitos sobre la depresión y la ansiedad, de la mano de la psicóloga clínica Angelina Sosa Lovera, directora del Instituto de Salud Mental y Telepsicología, con la intención de incentivar al diagnóstico y tratamiento temprano de estos males.

1. La ansiedad y la depresión son problemas de ahora, antes no existían.
Ambas enfermedades, según la experta en conducta, son condiciones propias del ser humano, que están presentes sin importar el estatus social, la raza, religión o nacionalidad. Esto quiere decir que han existido desde la propia creación del hombre. La razón por la que se cree que en años anteriores no tenían tanta incidencia es porque antes no se hablaba de ellas tan abiertamente como ahora.

2. La depresión es como la tristeza: se va sola, no necesita tratamiento.
Todos pueden sentirse tristes alguna vez; la tristeza es una emoción natural, como el amor, el enojo, la frustración o la alegría. Sin embargo, cuando ese sentimiento de tristeza impide que puedas realizar tus actividades cotidianas, como estudiar o trabajar, debes estar alerta, porque podría tratarse de depresión. Y, como pasa con cualquier otra enfermedad mental, definitivamente requiere asistencia de un especialista, quien, dependiendo del nivel de la afección, indicará el tratamiento adecuado.

3. La medicación es más efectiva que la psicoterapia para tratar la ansiedad y la depresión.
La psicoterapia es una herramienta efectiva para el tratamiento de ambas enfermedades. Existen psicoterapias cuyo éxito ha sido comprobado, como la Terapia Cognitivo Conductual y la Terapia Interpersonal. Otras técnicas como ejercicios de meditación, relajación, ejercicios de respiración, realizar actividades físicas y hacer yoga pueden tener efectos positivos en personas con síntomas de ansiedad leve. En casos más graves es cuando hay que recurrir a la medicación. Si el profesional considera que los medicamentos son la vía más factible, Sosa dice que no hay porqué tener miedo. “Esos medicamentos no son adictivos, lo podrá dejar en cualquier momento, y le ayudarán a sentirse mejor”, explica.

4. La ansiedad es sinónimo de miedo.
“El miedo es un mecanismo de defensa del cerebro ante una situación que podría poner en peligro nuestra vida”. Así lo manifiesta la psicóloga. Según explica, esta sensación es tan normal como necesaria. Pero cuando el miedo es recurrente, y por alguna situación que no es real, entonces pasa a ser ansiedad. “Definimos la ansiedad como un miedo constante ante una situación irreal o con poca probabilidad de que ocurra, en ocasiones creada por nuestros pensamientos e ideas irracionales”, externa.

5. Tanto la depresión como la ansiedad son enfermedades genéticas.
Estos males son multicausales, lo que quiere decir que no pueden ser atribuidos a causas únicas. Sin embargo, según Sosa, sí existe un factor biológico relacionado con su padecimiento: la disminución de la serotonina, una sustancia que segrega el cerebro, relacionada con el control de las emociones y el estado de ánimo. En ocasiones, ese déficit de serotonina se puede observar en varios miembros de una familia, aunque esto no quiere decir que si alguien de la familia sufre de depresión y ansiedad, los demás también la desarrollarán. La experta en conducta humana aclara: “Como hemos dicho, son enfermedades multicausales, e incluso la experiencia de vida será importante para la respuesta que tenga la persona hacia ellas”.

6. Quienes dicen tenerlas lo hacen para llamar la atención.
Cuando una persona dice tener depresión o ansiedad, realmente está diciendo que necesita ayuda. Regularmente, externar que se tiene una enfermedad mental no es satisfactorio, por lo que no es un ‘invento’ para llamar la atención. Por eso es importante prestar atención a las personas que aseguran padecer alguna de ellas, acercándolos a la ayuda profesional, sin juzgarlos ni cuestionarlos, advierte Sosa.

7. Si de verdad las tienes, te darás cuenta.
La mayoría de las personas con depresión o ansiedad reconocen que algo no anda bien en sus vidas, pero les cuesta identificar con exactitud qué tienen y buscar ayuda. Por esto Sosa dice que hay que estar alerta a los cambios de comportamiento de las personas que están alrededor, sin burlarse ni discriminar a nadie porque visite un psicólogo o psiquiatra. “A veces esas falsas creencias de las enfermedades mentales son las que impiden que busquemos ayuda y que mejoremos nuestra vida”, expresa.

8. No puedes tener depresión si te va bien en la vida.
La depresión ocurre en las personas así sean exitosas, estén bien económicamente o tengan muchos amigos y familiares a su alrededor. Las enfermedades mentales ocurren en los seres humanos tal cual puede aparecer cualquier padecimiento físico. Nadie está exento de sufrirlas.